El público al concierto de Carmelo Torres y su cumbia sabanera no paró de bailar.

Fue la presentación del popular músico en la Ex Hacienda de San Gabriel de Barrera, donde el acordeonista y su grupo, procedentes de San Jacinto en Bolívar, Colombia, hicieron acto de presencia en Guanajuato.

En entrevista previa a su concierto, Carmelo Torres apuntó que el concepto cumbia sabanera procede de la territorialidad donde se genera: la región de la sabana colombiana que comprende a los departamentos de Bolívar, Sucre y Córdoba mientras que en cada una de ellas se interpreta la cumbia de diferente manera.

“La cumbia acá en los Montes de María (región donde se localiza San Jacinto) se toca la cumbia tradicional, la cumbia que interpretaba el maestro Andrés Landero”, quien en vida fue su maestro.

Landeros llevó el sonido de la gaita que se toca en Colombia al acordeón, éste último instrumento traído de Europa a América; dicha gaita es una que los indígenas le llamaban kuisi, la cual se hace de un cactus (el cardón) que tiene cinco orificios, una cabeza de cera de abeja y carbón vegetal molido además de una pluma de pato, explicó el acordeonista.

Al hablar del extinto Andrés Landero, quien además era su compadre de sacramento o grado, afloró la gran estima que Don Carmelo le tiene a su memoria.

“Fue una persona muy buena, un gran amigo, un gran artista y tenía una personalidad intachable” afirmó. El hijo de Landeros de nombre Orlando, actualmente toca la conga y la caja en la agrupación que acompaña al compositor y a quien, dijo, ha adoptado musicalmente.

El concierto comenzó con la introducción a modo solista de Orlando a quien se le unieron José Movilla (guaracha y caja), Rodrigo Salgado (timba) y Eduardo Molina (bajo). Luego, Carmelo Torres comenzó a cantar “Amanezco bailando”.

Siempre con el sonido del acordeón como armonía, una a una de las canciones ofrecidas en la presentación fueron del agrado del público, en tanto que en el concierto destacó “Tierra de poetas” en la que en sí le gana el sentimiento a Carmelo, pues es una canción en donde entre otros, menciona a los vates Adolfo Fernández y Antonio Landeros quienes son oriundos de San Jacinto.

“Cantó mi machete” de Adolfo Pacheco fue una de las piezas que también disfrutaron los asistentes a la Ex Hacienda San Gabriel de Barrera, en la que se habla de la siembra y de la premonición climática campesina anual en los días enero, como son las cabañuelas.

Asimismo, el músico colombiano interpretó el ritmo alegre y fiestero denominado chandé al entonar “Vivo parrandeando”, una canción pícara, mientras que el merengue se hizo presente con “El viejo Miguel”, cuya autoría también es de Pacheco.

Muy especial resulto la pieza “Bailemos cumbia”, sencillo de su nuevo disco, que Don Carmelo compuso en alusión a la fe de los mexicanos por la Virgen de Guadalupe, que en uno de sus versos dice: “Este 12 de diciembre voy a visitar tu altar / para recordarte siempre tu escapulario mirar / tu imagen todos los días y una oración elevar / pa’ que me sirvas de guía y sin peligros yo andar”.

Carmelo Torres creció rodeado de los sonidos del campo los cuales se quedaron impresos en cada una de sus composiciones musicales. Hijo de padres agricultores y ahora reconocido como La Biblia del Acordeón, nació en el centro de la vida campestre de Colombia muy cercano a los ritmos sabaneros a los que se ha mantenido fiel.

De su tierra natal tomó lo mejor para iniciar su aprendizaje musical, escuchando a los gaitistas y flautistas rurales. Pronto se convirtió también en discípulo del gran Landero, famoso por su apodo de Rey de la cumbia y a corta edad no sólo aprendió a tocar el acordeón si no que también comenzó a componer y cantar sus propias letras.

Compartir