La cultura de la paz en Guanajuato cobra más fuerza. Con el programa “Guanajuato siembra paz” se ha llegado a 1.3 millones de personas del estado en lugares como escuelas, colonias y comunidades.

La Secretaría de Seguridad y Paz recuerda que la prevención en empieza con acciones sencillas como el que un niño entregue su pistola de juguete y prometa no volver a pedirla a Santa Claus.

Como también una feria de paz que reúne a las familias en la colonia o un torneo de ajedrez en la cancha del barrio, o bien una plática con docentes sobre cómo hablar de violencia en clase.

La dependencia puntualiza que octubre es un mes emblemático para la causa de la paz en el mundo.

Cada día 2 de dicho mes, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recuerda el legado de Mahatma Gandhi con el Día Internacional de la No Violencia, una fecha para insistir en que los conflictos pueden resolverse con respeto, diálogo y cooperación.  

ATERRIZA CON FUERZA

Ese mensaje global está aterrizando con fuerza en Guanajuato, donde el Gobierno de la Gente ha intensificado esfuerzos para convertir la prevención en camino para sembrar paz. 

Como lo ha instruido la gobernadora Libia Dennise García, la prevención se construye “desde el territorio y no desde el escritorio”.

El Gobierno estatal trabaja en las aulas, las canchas y las comunidades porque sabe que la paz se edifica hombro a hombro con la ciudadanía. 

Así, la Secretaría de Seguridad y Paz ha redoblado la apuesta por la prevención a través de la estrategia CONFIA (Coordinación Operativa de la Nueva Fuerza de Inteligencia Anticrimen), que hoy articula programas comunitarios y escolares en los 46 municipios de Guanajuato. 

Entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025, la Subsecretaría de Prevención desplegó 17 mil 377 actividades, con un impacto directo en más de 1.3 millones de personas en colonias, comunidades y escuelas de toda la entidad.

NO ES FÁCIL

El trabajo no es sencillo, pues en los 46 municipios persiste la normalización de la violencia en la vida cotidiana, los videojuegos con contenido violento que pasan inadvertidos, los regalos de cumpleaños que a veces reproducen patrones de agresividad sin que los padres lo noten.

La prevención choca con estas inercias, pero también abre señales de esperanza. 

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