Irapuato
fabrica de ilusiones

El estrés es ese saco de arena que sientes sobre los hombros cada vez que estás preocupado por algo en específico, y los seres humanos tendemos a echarnos un saco sobre otro con mucha facilidad.

Hace unos días me topé con un artículo (en inglés) que explicaba que no es lo mismo el estrés que los “stressors”, o causantes del estrés. En pocas palabras, el estrés en una reacción a la causa del estrés, y uno mismo decide cómo reaccionar ante las circunstancias estresantes; es decir, si estresarse o no.

Este es un enfoque distinto al que nos enseña que la relajación o la meditación nos ayudan a controlar el estrés, porque la idea es atacar el estrés de origen: no estresarse ante un stressor.

Y suena fácil, ¿no? Identifica un causante de tu estrés y cambia la forma en que reaccionas ante él. Pues, no. No es fácil. Hay que trabajar mucho con las propias emociones para poder dominarlas. (¿Cómo? Lástima, no soy psicóloga, búsquense un terapeuta certificado como he hecho yo. En Dinámicamente encontrarás apoyo psicológico gratuito y confidencial.)

¿Quién no se va a estresar si tienes una fecha límite para la entrega de un proyecto pero la parte fundamental del mismo, la que te toca realizar, depende de datos que otra persona (demasiado relajada) no te ha hecho llegar?

¿O quién no se va a estresar si, en plena pandemia y con semáforo de reactivación económica en naranja, vas a una sucursal bancaria que está abarrotada y ves a personas con el cubrebocas mal puesto?

¿O quién no se va a estresar si escuchas un noticiero que más parece boletín de desgracias nacionales en todos los ámbitos?

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Bueno, he tratado de encontrar la manera de responder positivamente a ese tipo de situaciones:

1- Pasarle el estrés a quien no ha cumplido con su parte del trabajo, o sea presiónalo (y, lo fundamental, darle una fecha muy adelantada de entrega para que me quede tiempo aún). O sea, pasar la papa caliente.

2- Quedarme afuera de la sucursal la mayor parte del tiempo, apartarme de los demás, usar doble tapabocas, y decirle al empleado bancario que controla el ingreso que cumpla con su trabajo y pida a todos los clientes que usen el cubrebocas correctamente. O sea, caer en la ansiedad y ser la “vieja histérica”.

3- Buscarme otra plataforma de noticias donde pueda dar un repaso a lo importante del día y no tener que fumarte todas las noticias que me generan preocupación ¡y estrés! O sea, cerrar los ojos.

Creo que no lo he hecho muy bien. Bueno, fácil no es. ¡Son tantas cosas las que pueden estresarnos!

El remedio

Hay que empezar por jerarquizar las causas del estrés. ¿Esto vale la pena mi preocupación? ¿La solución está en mis manos? Si es así, no te preocupes y ocúpate, resuélvelo. Asígnale a cada cosa su debida dimensión.

El artículo que les mencioné al inicio propone no caer en los espirales del estrés manejando los stressors, ocupándonos en algo que nos dé alegría (un hobby, una película, un buen libro, hasta escombrando la cocina), pasando más tiempo con personas que nos hacen sentir bien y siendo compasivos con nuestros propios temores (es decir, reflexionando que es normal sentir miedo ante alguna circunstancia, pero que la situación no es de verdadero peligro).

El estrés nos puede matar, ¿sabías? Según un estudio citado por el portal noticioso Infobae, quienes padecen un alto nivel de estrés tienen 27% más riesgo de sufrir una cardiopatía.

Así que sigamos en la búsqueda de cómo evitarlo. Y nos tenemos que esforzar más en tiempos de encierro, pandemia, pérdida de empleos y problemas económicos. ¿Ya ven? ¿Ya me estresé de nuevo?