Irapuato
fabrica de ilusiones

A lo largo de mi vida he escuchado y sido testigo de personas con grandes fobias: fobia a arañas, insectos, animales e, inclusive, personas.

Esta última enfocada no tanto al “miedo”, sino a la discriminación y el menosprecio hacia alguien, ya sea por su forma de ser, vestir y, más que nada, sus preferencias sexuales.

Homofobia, transfobia e, inclusive, antropofobia, pero ¿qué pasa con la maternofobia? ¿Realmente existe?

Siempre he sido de la idea de que si una palabra o un término existen es por algo, porque es real.

Si buscas en internet “homofobia”, encontrarás:

“Antipatía u odio hacia los homosexuales”.

Por otro lado, si buscas “transfobia”, se leerá: 

“Fobia, miedo, así como a la discriminación o a las conductas y actitudes negativas hacia las personas transgénero o transexuales”.

Pero, si buscas “maternofobia”, no hay mucho al respecto. 

Sin embargo, existe, y quizá ha existido siempre; pero, actualmente es más notoria ¿La razón? La revolución femenina del siglo XXI.

Pero, si bien cada persona es completamente libre de escoger o no la maternidad, ¿por qué se juzga a quiénes sí escogen ese camino?

Actualmente, vivimos en un mundo políticamente correcto, en donde si eliges no ser madre, eres egoísta.

Pero si decides serlo, eres un ser un poco irresponsable ante los ojos de aquellos que buscan preservar el mundo, aunque sea desde detrás de una computadora.

Un lugar donde personas que dicen apoyar y respetar a los demás, al final de cuentas no lo hacen.

Creo que si bien hemos avanzado demasiado en la libertad tanto laboral como sexual en la vida de las mujeres, aún quedan personas que por más que se llenen la boca hablando sobre el respeto a otras mujeres, al final ese respeto no llega al 100%.

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Mi intención no es criticar ni ofender. Si eliges no tener hijos, ¡qué bueno! Pero si eliges tenerlos, también está bien.

Digo, no estamos para señalar o juzgar, y si tanto nos quejamos de el señalamiento de otros, ¿porque lo hacemos?

Por: Andrea Sánchez

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