Advertencia: esta columna podría contener palabras “altisonantes” para los oídos más “delicados” lease bajo su responsabilidad.

De pequeña siempre fui testigo de cómo se clasifica a una mujer como “una puta” o una “fácil” básicamente por todo lo que hacía.

Ya sea por su forma de caminar, de vestir, de hablar, de reír, o de relacionarse con los hombres.

Si camina muy sensual, “de seguro quiere llamar la atención y eso la hace una puta”.

Si se viste con escote, faldas y tacones “no deja nada a la imaginación, es una fácil, es una puta”.

Si cuando habla o se ríe lo hace muy fuerte “pobrecita, quiere llamar la atención de los hombres, es una puta”.

Si tiene muchos amigos aunque no haga nada más que hablar con ellos “es una puta”.

Si te violan o te faltan el respeto “tu te lo buscaste por vestir como puta”

Básicamente el hecho de ser mujer se convertía en ser una “puta”, y por muchos años me lo creí, y cuando comencé a crecer, me esforzaba en ocultar mis gustos, me sentía tan culpable de desear utilizar faldas, de querer usar escote, de tener gustos que no embonaban con lo bueno de la sociedad.

Me daba pavor que los hombres me fueran a considerar una “chica fácil” por mostrar lo que me gustaba.

Tenía miedo que al ser así yo provocaría a los hombre a hacerme algo malo, porque

Pero con el tiempo entendí que realmente no tenía nada malo, que una falta de respeto por parte de un hombre no tiene nada que ver con una vestimenta.

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EL DERECHO A LA EXPRESIÓN Y DISFRUTE DE LA SEXUALIDAD

Personalmente me consideró una mujer, común,  que goza de los escotes y ropa ajustada, por el simple hecho de disfrutar la belleza de mi cuerpo, no precisamente para consumo de un hombre.

Una falda, un escote, unos tacones, un pantalón ajustado, un vestido corto, ninguna de esas cosas es una invitación, las mujeres no nos vestimos para ser objeto de morbo entre un circulo de amigos. Simplemente, disfrutamos de nuestra feminidad de la manera que más nos plazca.

Y al igual que cualquier persona tenemos derecho de disfrutar de nuestra sexualidad, y explorarla como mejor queramos, y todxs deberíamos poder expresarla sin miedo.

El morbo que se ha ido implementando hacía las mujeres durante generaciones, debería erradicarse.

Todas, todos, todes, tenemos derecho de descubrir y expresar nuestros propios deseos, sin miedo de que sean vistos como algo malo.

Por: Andrea Sánchez

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