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Como ya he escrito en otras ocasiones, el ambiente en el que crecí fue sumamente machista. Desde mi nacimiento se me inculcaron los valores equivocados, “valores” que denigraban a la mujer y enaltecían al hombre.

Debido a esto, en muchas ocasiones de mi corta existencia llegué a cometer errores, al juzgar y ofender a otras mujeres.

Por suerte, con el paso de los años estas ideas fueron desapareciendo gracias a las experiencias que iban sumándose en mi vida y a un movimiento en particular que, sin darme cuenta, me daría la confianza suficiente para “liberarme” de alguna u otra manera:

FEMINISMO

No les mentiré, una parte de mí era feliz antes, cuando todo lo veía color de rosa.

Cuando disfrutaba las películas “románticas”, películas que enaltecían la toxicidad y el machismo en una relación. Ya saben, aquellas en las que te muestran que si un hombre es extremadamente celoso y te quiere solo para él significa que te ama. Entonces, una parte de mi anhelaba eso, pero cuando lo viví me di cuenta de que no podía estar más equivocada.

Llegue a juzgar a mujeres por la forma en que eran libres; aunque, en el fondo, una parte de mí deseaba esa libertad.

Bromeaba con los hombre que hacían comentarios y chistes machistas, estaba cegada. Era incapaz de ver el daño que estos comentarios provocaban; no veía más allá porque pensaba: “Solo es un chiste”. Sí, claro un chiste que denigraba la femineidad.

No gozaba mi femineidad, al contrario me avergonzaba de ella.

Renegaba de ser mujer, de mi cuerpo, hasta de mi menstruación. ¡Qué feo menstruar! ¡Qué feo cargar con esta penitencia toda la vida! Porque sí, para mí era una penitencia.

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Y, luego, un día abrí los ojos. Y cuando abres los ojos, y ves, y sientes, ya no hay vuelta atrás. Te partes en dos, y reaccionas.

Te duele ver en todo lo que caíste, todo lo que hablaste, hiciste y permitiste. Entras en un mundo del cual ya no podrás salir.

Pero, te reenconforta, tienes mucho por aprender, y te duele.

Te duele ver que tu desconstrucción quitará a personas de tu vida; pero una parte de ti es feliz.

Comienzas a amarte, a perdonarte y a cuidarte.

No, el feminismo no es fácil.

No, el feminismo no es solo “salir a gritar a lo pendejo”

No, el feminismo no es solo “pelos en las axilas”

El feminismo va más allá. Libera y protege a millones de mujeres, porque entre mujeres nos hacemos más fuertes.

Estamos en vísperas del Día Internacional de la Mujer, un día que nos recuerda la lucha eterna, la lucha que hoy en día tiene más fuerza.

Esta lucha que aún no acaba.

Por: Andrea Sánchez

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