(Fotografía:Especial)

La UEFA, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y la CONCACAF —que agrupa a Norteamérica, Centroamérica y el Caribe— emitieron este lunes una carta conjunta en la que critican con dureza al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, por su manejo de la fallida propuesta para vender una participación en los derechos comerciales del Mundial.

El documento acusa a Infantino de haber roto la confianza de las instituciones a través del engaño con esta iniciativa, ya retirada, y sostiene que el dirigente suizo se colocó por encima del colectivo que le confió la autoridad de la FIFA. Las tres confederaciones exigen además una revisión completamente independiente de la propuesta y el compromiso de que no se presenten iniciativas similares en el futuro.

El origen del conflicto: la venta de acciones del Mundial

La controversia estalló el pasado 28 de julio, cuando Infantino confirmó reportes de los diarios británicos The Times y Financial Times sobre la creación de una filial comercial de la FIFA, valorada en 20 mil millones de dólares, que se encargaría de organizar el Mundial y otros torneos, y que podría vender hasta un 20% de sus acciones a inversionistas externos ajenos al fútbol.

A través de este mecanismo, la FIFA esperaba recaudar cerca de 4 mil 200 millones de dólares, monto que se repartiría entre las federaciones miembro. Sin embargo, tanto la AFC como la CONCACAF señalaron desde un inicio su malestar por la falta de información previa sobre el proyecto, al considerar que fue diseñado y difundido públicamente sin que existiera diálogo alguno con los órganos de gobernanza y las partes interesadas del fútbol mundial.

La UEFA amenazó con un boicot y elevó la presión

La UEFA fue más allá en su momento y llegó a advertir que sus 55 asociaciones miembro —entre ellas Alemania, Francia, Inglaterra y España— no participarían en competencias de la FIFA, incluido el propio Mundial, mientras la propuesta siguiera activa. El organismo europeo calificó la situación como un fracaso de liderazgo y una renuncia de la FIFA a su papel como responsable del fútbol mundial.

Por su parte, la CONCACAF, que reúne a 41 federaciones —entre ellas Estados Unidos, Canadá y México, sedes del Mundial 2026— expresó su preocupación por la falta de un proceso adecuado, el plazo artificialmente corto que se impuso para la discusión, y la ausencia de revisión o aprobación por parte de los órganos de gobernanza correspondientes de la FIFA.

No todas las confederaciones se sumaron a las críticas: la Confederación Africana de Fútbol (CAF) respaldó a Infantino en nombre de sus 54 miembros, postura a la que se sumaron México —pese a ser parte de la CONCACAF—, además de Argentina, Paraguay, Ecuador y Bolivia.

La respuesta de la FIFA

Ante las críticas, la FIFA acusó a un grupo de opositores de intentar de forma coordinada debilitar al organismo y a su presidente, y sostuvo que cualquier intento de cuestionar el liderazgo de Infantino debe apegarse a los estatutos y los procedimientos democráticos de la institución.

La disputa mantiene en vilo al fútbol mundial a pocos meses de que la FIFA defina el rumbo de la gobernanza de sus principales torneos.

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