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En 1888 la introducción del alcohol en el procedimiento quirúrgico comenzó con varios médicos conocidos, los cuales recomendaban el uso del alcohol para la desinfección de manos y superficies antes de la cirugía.

Para el año de1930, el etanol era el antiséptico preferido para la piel en los hospitales.

Por ahí del año de 1996, ya no era ningún secreto que el alcohol eliminaba los gérmenes, aunque no había una forma real de aplicarlo sobre la marcha y en el hogar.

Gracias a una estudiante de enfermería de nombre Lupe Hernández de Bakersfield, California, le debemos la maravillosa idea del desinfectante de manos.

Con información de The Guardian, Hernández descubrió que el alcohol a través de un gel, podía limpiar las manos, para situaciones en las que no había acceso a agua tibia y jabón.

Pero a pesar de haber  expuesto el alcance y ayuda que podría generar el gel antibacterial, este solo era exclusivo en hospitales y clínicas.

No fue hasta el año de 1988, cuando la empresa privada Gojo lanzó al público Purell, el primer gel sanitizante comercial en la historia.

Tras el paso de los años, una variedad de problemas de salud pública, desde Sars y gripe aviar hasta gripe porcina, estimuló la demanda de estos productos por parte de los consumidores.

El pleno apogeo del gel antibacterial comenzó a raíz del brote de H1N1 de 2009, cuando las ventas de geles y toallitas antibacterianas se dispararon.

Los Angeles Times, publicaron que durante el período del brote de H1N1, el crecimiento de los geles para manos también generó una demanda de dispensadores personalizados.

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Información vía: Muy interesante