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A estas alturas, los ataques constantes del presidente Andrés Manuel López Obrador contra los medios de comunicación no son ninguna novedad. Uno de los sellos de su Presidencia ha sido emitir todo tipo de calificativos, ofensas y diatribas contra el trabajo profesional de los comunicadores que han exhibido los yerros, las verdaderas cifras y hasta incluso la corrupción de su gobierno. Para el presidente, los que están detrás de estos trabajos periodísticos de denuncia son los dueños de los medios y no los reporteros ni editores.

Sus ataques llegaron al grado chusco y hasta ridículo cuando, para cerrar su conferencia mañanera del 9 de agosto en Chihuahua, pidió a su vocero poner el video del tema de Juan Gabriel con Rocío Durcal para, según él, ilustrar que no dará “nada, nada, nada” a los dueños de los medios. “Antes se destinaba mucho dinero del presupuesto para la publicidad de los medios, en el gobierno anterior a razón de 10 mil millones de pesos al año, eso es pecado social. Ese dinero va a la pensión a los adultos mayores, ese dinero va a las becas, ese dinero va a la compra de vacunas y, aunque ataquen y ataquen y ataquen, yo digo lo que diga mi dedito: no, no, no”, dijo antes de ordenar poner el video.

Pero exactamente dos semanas después, López Obrador presumió en sus redes sociales una fotografía posando con los dueños del grupo Multimedios de Monterrey, Francisco García, (propietario del diario Milenio, Multimedios televisión y Multimedios radio, entre otros), y el financiero de origen francés, Joseph Oughourlian, presidente y accionista mayoritario del diario español El País y del Grupo Prisa. “Conversamos con mi amigo Francisco González, de Multimedios y con Joseph Oughourlian, presidente del periódico El País y de grupo PRISA, de España. Platicamos de manera franca y cordial”, posteó el presidente en su cuenta de Twitter sin ofrecer mayores detalles.

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Ambos medios de comunicación han publicado trabajos periodísticos que han sido duramente criticados por el presidente, además de que cuentan con colaboradores que son abiertamente críticos a la 4T. ¿De qué hablaron? ¿Quién dobló a quién? Solo el tiempo y los contenidos de ambos consorcios de comunicación darán la respuesta, pero lo que queda claro es que el presidente cayó en lo que siempre critica: se puso a hablar con los dueños de medios de comunicación a los que tanto critica. ¿Les dio algo? ¿Lo ayudarán?

En mis experiencias como director editorial, la dinámica es simple: los dueños dan una línea a quién sí y a quien no atacar y sobre esa consigna se manejan los contenidos. Los dueños, finalmente, están para hacer negocio, para defender sus intereses, y para dar empleo a comunicadores. En los años 70 fue muy recordada la frase que dirigió Emilio Azcárraga Milmo a un presidente que le criticó el manejo informativo de Televisa: “Usted se va, pero nosotros nos quedamos”.

Hoy, cuando el trabajo de una buena parte de los reporteros e investigadores es más profesional que nunca, desde el poder se les ataca y se les juzga bajo un criterio presidencial que quedó anclado en ese periodismo de los años 80 y 90. El presidente López Obrador no entiende que las notas periodísticas que le incomodan parten de los datos de su propio gobierno, de la realidad que él no quiere ver. Por el bien del periodismo y de sus profesionales, esperemos que los dueños de esos dos grandes consorcios se lo hayan hecho ver. Ahora, me gustaría ver al presidente presumir fotos con los dueños de The New York Times, The Washington Post, The Economist…

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