Irapuato
fabrica de ilusiones

Hay secuelas de la pandemia en nuestro país de la que ni el Gobierno federal ni los grandes medios de comunicación nacionales se atreven a hablar a fondo: el fuerte impacto emocional que están sufriendo los menores de edad por la inasistencia a sus planteles escolares y la nula estrategia para recuperar su educación.

Estamos a unas semanas de cumplir un año del decreto de la Secretaría de Educación Pública (SEP) que cerró escuelas en todo el país debido a la pandemia y es difícil que nos presenten cifras optimistas post-pandemia del aprovechamiento académico de los alumnos y alumnas de educación básica en todo este lapso.

Hay varias razones de este desastre: La solución del Gobierno Federal de clases a distancia quedó a medias. Firmar convenios con televisoras a fin de que las y los alumnos de educación básica pudieran seguir con sus clases fue una solución parcial, pero nunca se atrevió a presionar a que las empresas de telefonía como Telcel, Movistar, AT&T, por mencionar algunas, otorgaran obligadamente cobertura digital en los lugares más apartados del país.

A estas alturas, ningún profesor ni profesora ni directivo de Educación pueden decir hoy que las clases a distancia han sido lo mejor para las y los alumnos de educación básica. La deserción escolar alcanza niveles alarmantes, principalmente en zonas rurales del país y Guanajuato no es la excepción.

Otra razón es la politización (como ocurre mayormente con este Gobierno Federal) de la estrategia en educación. Desde el pasado 21 de diciembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador nombró a Delfina Gómez Álvarez como titular de la SEP en sustitución de Esteban Moctezuma Barragán, quien está cerca de convertirse en embajador de México en Estados Unidos.

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Moctezuma Barragán trazó la estrategia emergente ante la pandemia y hasta hoy suman casi siete semanas de las que se desconoce cuál es la ruta a seguir por la SEP. Delfina Gómez ha sostenido encuentros con supervisores y trabaja en la entrega-recepción de la dependencia y solo se ha limitado a decir que no cambiarán estrategia (https://bit.ly/39YQIQ0).

QUÉ IMPORTA LA EDUCACIÓN

¿Deveras no hay prisa? ¿La educación de las alumnas y alumnos no es prioridad para este gobierno que se dice atender a los desprotegidos?

Solo voy a referirme a un caso que se vive en Guanajuato y en particular a la zona noreste del estado. Ahí la deserción escolar es elevada y una prueba son los constantes llamados de maestras y maestros que incansablemente acuden a los domicilios de las y los alumnos para hablar con los padres y conocer las razones de la inasistencia (https://bit.ly/3rwoli4).

Incluso han hecho caravanas en autos en las zonas rurales a fin de motivar a los pequeños a volver. Son muestras de los esfuerzos locales, pero no federales.

Estoy seguro que esta escena se repite en las zonas rurales de todo el país que no tienen conectividad ni televisiones. ¿Esto no es prioridad?

A esto agrego la pregunta ¿qué está pasando al interior de esos hogares donde están encerrados los pequeños y pequeñas sin supervisión ya no digamos de los profesores sino de los mismos padres. El impacto psicológico de no convivir con los compañeros o compañeras está teniendo consecuencias insospechadas.

¿Qué podemos esperar de esos pequeños en unos años más? ¿Cómo volverán a reconocer la figura de un maestro o maestra al frente de su aprendizaje?

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Por el momento no hay una agenda educativa federal que atienda el rezago, la falta de cobertura, ni la deserción escolar. Qué lástima que la agenda presidencial se centre en abordar temas del pasado y atacar a los conservadores…