Irapuato
fabrica de ilusiones

“Si dejaran de escribir pendejadas inventadas sobre mi, venderían más de sus revistillas mugrosas. Ayer pasé en el aeropuerto me dio cosita ver que sus revistas siguen ahí por meses. Iba a comprarles 2 para hacerles el favor, pero si había papel en el baño y no las necesité. Nadie las compra porque nadie les cree sus mentiras y reportajes sin sustento”.

 

El post fue escrito apenas el sábado pasado por uno de los hombres más poderosos de los medios de comunicación en México: Ricardo Salinas Pliego. Y lo hizo mofándose de una de las publicaciones periodísticas más emblemáticas de nuestro país, nacida para enfrentar al poder desde hace 45 años hasta nuestros días: la revista Proceso.

Este lunes 3, Día Mundial de la Libertad de Prensa, el presidente Andrés Manuel López Obrador, fiel a su costumbre desde las mañaneras, arremetió una vez más contra la prensa.

“Hay que verlo, ahora salen muchas cosas en los medios, no solo en los nacionales, también los internacionales, muchas noticias falsas, hasta en los más famosos, el New York Times, el Washington Post, el Wall Street Journal, el Financial Times, a veces desinforman. No tienen ética en el manejo de su información y a lo mejor los directivos ni lo saben. Muchas veces son los corresponsales”. (https://bit.ly/33aRqFH).

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El presidente se refirió así a la información divulgada por la organización Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad de que México suspendió su participación en la prueba de evaluación PISA. La fuente de esa información fue Tue Halgreen, analista senior de las oficinas centrales de PISA en Francia, quien confirmó que nuestro país ya no participará en la evaluación para el año 2022.

CELEBRAR O NO

¿Qué puede conmemorar -o celebrar- un periodista mexicano con este tipo de mensajes desde el poder público y privado en un día especial decretado por la Unesco para recordar los principios fundamentales de la libertad de prensa? Muchos dirían que nada ante la furiosa ofensiva desde el poder en contra de medios o periodistas que exhiben las mentiras y yerros del actual gobierno.

Pero yo digo que sí hay mucho que celebrar y esta furia del poder es la mejor muestra. Porque este gobierno autocrático, empeñado en polarizar todos los días a la sociedad y en acusar y descalificar a los medios que sí documentan la realidad que no quiere ver el presidente, se muestra demasiado sensible ante un periodismo cada vez más profesional que no se queda con la “declaracionitis”, sino que investiga con mayor rigor y ética, pero, sobretodo, que denuncia con valentía al poder porque -ahora sí- sabe perfectamente que una buena parte de la sociedad lo respalda, situación comprobable con las cifras.

Tampoco quiero decir que estamos en un momento para echar las campanas al vuelo. Como nunca antes, los medios están sufriendo una crisis económica que ha llevado al despido de miles de reporteros, editores, diseñadores, etc., en todo el país. Esto ha provocado un desempleo brutal de comunicadores, que han vivido el golpe económico de la pandemia y la errática insistencia de los dueños de los medios de seguir trabajando bajo un modelo de negocios obsoleto, dependiente solo del dinero público.

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Crear modelos de negocios nuevos e innovadores es la doble tarea de los periodistas -y dueños- de hoy. La sociedad les está agradeciendo su trabajo y se está identificando con el periodismo bien hecho. Claro, falta mucho para llegar a buen puerto. Pero, mientras tanto ¡qué viva el 3 de Mayo!

(Imagen: Tomada de telesurtv.net)