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Estamos en una época del año en la que se desempolvan las fotografías, el olor a cempasúchil inunda las casas y las calles; el calor de las veladoras alumbra en la oscuridad a quienes se sienten perdidos,  y que decir del pan de muerto que con su actual receta, lleva un poco de dulzura en estos días que esconden la amargura que se siente por la ausencia de aquellas personas que recordamos con una bella tradición, aquellos que ya no nos acompañan físicamente, pero que siempre estarán entre nosotros… Esto puede ser de diferente manera, para algunos todo el año vienen y van en recuerdos, que puede ser para un bien o para un mal, lo cierto es que los “revivimos”en fotografías, platicas y canciones,  por ejemplo yo, en mi mente recuerdo durante lo largo de los años frases, y expresiones de mi abuelo,  quien siempre me dijo que nunca dejara de hacer las cosas que hacían valer la pena mi vida, una de ellas como el llamaba mi “Don de cantar”.

Tenía 9 años para cuando me dijo aquella frase, estoy cerca de los 24 y aún la recuerdo, así como aquellas platicas que salían cuando me ponía según yo a “ayudarle en el taller de botas a trabajar”, aunque en realidad lo que más hacía eran preguntas algunas tenían respuesta como “Abuelito… ¿Cuál es tu juego favorito? –El fútbol hija… ¿Qué animal te gusta más?- Los gatos negros se me hacen muy bonitos, esos me gustan, pero no todos saben”.  Sin embargo a veces había preguntas que, yo hacía, y en ocasiones no tenía una respuesta o me respondía con frases que no llegaba comprender en su momento.

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“¿Abuelito qué es lo que más te gusta hacer?” Seguido de ello, mi abuelo se rascó la cabeza, y se quitó aquel lápiz que siempre portaba detrás de su oreja y se me quedó viendo, y un tanto pensativo primero me dijo. “¿Qué es lo que tienes en vida que hace valer todo la pena?” Yo en aquel entonces no comprendí su pregunta y solo me le quedé viendo confundida, pue no sabía  que respuesta era lacorrecta”,solo sonrió y me dijo… “Hija la vida es más corta de lo que piensas, de repente pasas de aprender a caminar y en otro momento ya estás en las últimas, necesitando de una silla de ruedas por que tus pies están cansados de andar y cuando llegue ese momento debes de estar orgullosa por todo lo que corriste… Tu eres una pequeña “Aby”, sonriente, curiosa, nunca dejes que se apague esa luz y entusiasmo de tus ojos… En la vida habrá necesidades, pero nunca dejes de hacer lo que te gusta”.

Una pregunta que con el paso del tiempo sigo buscando y de vez en cuando justificando, pero es una de las cosas que a la fecha me acompañan, y que así como las fotografías, platicas, y sus canciones me hacen pensar de vez en cuando que sigue aquí, sobretodo cuando estoy sola, en donde entre lagrimas, me sale una sonrisa, por dejarme una gran lección, pero sobre todo el seguir buscando respuestas para algún día poder contestarle aquella pregunta que no entendía.

En sus últimos momentos recuerdo haberle dicho que había un concurso de canto y que para aquella fecha yo lo llevaría para que me escuchara cantar una canción que le escuchaba mucho últimamente: “Amor eterno” con Rocío Dúrcal; pero cuando me escuchó me dijo que con gusto iría, si la vida se lo permitía, seguido de la siguiente frase…

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“Hija, nunca dejes de hacer lo que te gusta, pase lo que pase, tu sigue que nada te detenga”.

Meses después llegó el concurso, y gané el tercer lugar en género ranchero, casualmente la canción con la que entré en el concurso fue “Amor eterno”, algo que no esperaba, pero que dediqué hasta el cielo con mucho cariño.

 

Por Andrea Gómez.