Irapuato
fabrica de ilusiones

Son muchos los cambios a los que nos hemos tenido que acoplar para poder sobrevivir a este “estilo de vida”  a causa de la pandemia por Covid-19, cambiando las conversaciones y la conexión física por la del wifi, las redes sociales y los encuentros  por medio de las diversas plataformas de forma virtual.

Sin duda, grandes herramientas que nos permiten sentir de cerca a todas aquellas personas que no podemos abrazar, pero también nos enfrentamos a encontrarnos ausentes de nuestra realidad, y estar más pendientes de lo que ocurre de forma virtual que de lo que pasa frente a nuestros ojos.

Esta situación afecta a todas las generaciones que en su intento por adaptarse a una “nueva interacción social”, generó por el contrario un aislamiento y una mayor desinformación, como el caso de todas las cadenas falsas de WhatsApp, hecho que se volvió más constante en la pandemia con teorías de conspiración y falsos remedios.

Si ahora el enfoque lo dedicamos observar a hijos, hermanos o sobrinos de la edad promedio de 12 años en adelante, descubriremos que ya sea por tareas o conversaciones con amigos o simple entretenimiento pasan más horas pegados a sus dispositivos, y con ello están más pendientes de las tendencias, o de la inmediatez de subir contenido. 

Este aspecto no es exclusivo de una generación, pues sin importar la edad, podemos estar expuestos a tantas situaciones en nuestro intento de  “socializar” a la distancia,  pues incluso podemos llegar a distorsionar de forma paulatina una delgada línea entre lo real y lo falso.

Un claro ejemplo de ello, es que hoy en día con las diversas plataformas y los diferentes medios para crear contenido, todos estamos expuestos a estar frente a personas desconocidas,  que pueden acercarse como amistad o como “seguidores”, y este hecho es de lo más normal,  para la actual sociedad, sin embargo, la vulnerabilidad está a flor de piel, por que sencillamente nunca se tiene la certeza total de todas aquellas personas desconocidas que atienden el llamado al contenido, y que difícilmente podremos comprobar su veracidad.

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Un acto común que se presenta cuando nos agrada un contenido, es que buscamos seguirlo e incluso tener un contacto directo, detalle que no es imposible con la alta tecnología y sus aplicaciones, en donde estamos a un “comentario” para obtener un saludo, o un mensaje directo, incluso hasta llegar a hacer un “match” para encontrar a tu “pareja ideal”. 

Gracias a estas facilidades tenemos muchas ventajas, pero cuando también tomamos en cuenta las desventajas como una reflexión, podemos detectar lo fácil que es ser vulnerable, sobre todo en tiempos tan difíciles con altibajos emocionales, en donde  todas las personas nos encontramos en una línea delgada, pues difícilmente terminas de conocer a todos los ”followers” de cualquier red social de tu preferencia.

Y como no es novedad, también se puede estar expuesto a la infinidad de perfiles falsos que son creados para diversos objetivos en todas las redes sociales, al igual que cuando se busca imitar y generar un contenido ante la dinámica de un “reto viral”. 

Por ello, en esta ocasión considero que vale la pena recordar que aunque por las circunstancias  actuales tenemos un mayor contacto virtual, o de interacción por redes sociales, no olvidar lo que sucede frente a nuestros ojos, nuestro alrededor, y no perder de vista a nuestros amigos, y familia, así como el tomar en cuenta que no todo lo que vemos en redes sociales es meramente una realidad. 

Por Andrea Gómez.